Artesanía compostelana

La gran importancia que fue adquiriendo la peregrinación jacobea desde la Edad Media convirtió a Santiago de Compostela en uno de los centros religiosos más importantes de orbe cristiano. En consecuencia, la construcción y renovación de monasterios, iglesias y capillas se incrementó no sólo en el área compostelana sino en toda Galicia y, en correspondencia, la demanda de objetos de plata fue cada vez mayor, tanto para el culto litúrgico como para las ofrendas y donaciones, por parte de particulares, peregrinos, cofradías y otras instituciones.

De esta manera, fueron apareciendo con el tiempo numerosos talleres de plateros u orfebres documentándose, ya en el s. XI, su trabajo en la catedral. Los plateros, junto con el potente gremio de los cambistas, se encargaban, asimismo, en Compostela de la fijación del valor de la moneda y del intenso comercio de los objetos hechos en metales preciosos. La influencia de la que gozaban los hizo dignos de unos privilegios entre los que se puede citar la exención del servicio militar -incluso en tiempos de guerra- o la prohibición para el rey, el arzobispo y los funcionarios de entrar en sus casas.

Las tiendas de los plateros se situaron siempre muy cerca de la catedral, desde los muros de la Plaza de la Quintana hasta la puerta sur que, aún hoy, conserva el nombre de Praterías.

La notoriedad del trabajo de los talleres de plata compostelanos desde la Edad Media hizo que éstos recibiesen encargos de otras partes de Europa. También se acercaron a la ciudad, a lo largo de los siglos, plateros procedentes de otros territorios de la Península e, incluso, de otros países. Por otra parte, muchas de las ofrendas y donaciones hechas por peregrinos o instituciones hacen que haya un gran número de objetos procedentes de talleres de otros lugares. Junto con estas obras, llegaban las nuevas modas artísticas y las innovaciones técnicas surgidas en este campo.

 

 

 

En el s. XVII comienza otro período de esplendor de la platería compostelana que sigue desarrollándose a lo largo del s. XVIII, época en la que florece también el grabado, de manera que algunas de las familias más notables de grabadores – los Piedra, los Romay o Melchor de Prado – ejercen a un tiempo las dos profesiones. Se incrementa, de igual modo, la elaboración de piezas de carácter civil, aunque sigue primando la demanda de la producción religiosa.

El s. XIX se inicia con la Guerra de Independencia y el consecuente expolio de una buena parte del patrimonio artístico y la pérdida de muchas obras de orfebrería por la fundición de las mismas para la obtención de moneda. Sin embargo, el trabajo de los plateros siguió siendo uno de los oficios más relevantes de la ciudad perviviendo, aún hoy en día, con pujanza y desarrollando formas tradicionales junto con creaciones de diseño.

Tienda online de la platería artesana Ángel, especializada en joyas y recuerdos del Camino de Santiago. Handmade Jewels from St James' Way. 24h Tax-Free.

Posted in Azabache y Santiago

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